La cooperación entre padres y docentes es esencial, para ello es necesario que exista una comunicación entre ellos.
Por otro lado, tenemos las tutorías las cuales son más formales y se tratan más temas de manera especifica.
Estar en un ambiente en el cual los profesores y padres se complementan, van al unísono, hace que el niño incremente su autoestima, aumente sus calificaciones y disminuya los problemas en el centro escolar, como puede ser el acoso o bullying. Son tanto los beneficios que suponen la cooperación entre familia y escuela que esta recogido en la Constitución Española como un deber y un derecho.
Pero podemos encontrar dos tipos de familias, por un lado están aquellos que tienen una buena relación con el centro escolar donde están matriculados sus hijos, esto quiere decir que se comunican con los docentes y suelen participar en las actividades que organiza el centro. Y por otro lado, los que se implican muy poco.
Hay estudios que dicen que los padres que no tienen una buena relación con el centro es porque están inseguros a la hora de tratar con los docentes porque poseen menos formación o conocimiento pedagógico, hay otros padres que devalúan el trabajo del docente, los hay que están muy ocupados y los que pasan directamente. (Serrano, 2017)

También hay que mencionar al tipo de comunicación que podemos encontrar entre profesor y docente, pudiendo destacar dos tipos. Por un lado, nos encontramos con aquellos profesores que trabajan como docentes por vocación, por lo tanto se toman su trabajo de manera grata y empatizan con los niños preocupándose de su educación, con este tipo de docentes es muy agradable conversar y tener tutorías puesto que buscan lo mejor para el niño y para la familia, y suelen ser comprensibles.
Son profesores con autoridad e intentan buscar maneras nuevas de llegar a sus alumnos. (Serrano, 2017)
Por otro lado tenemos aquellos docentes que no empatizan ni con el niño ni con la familia, y. por lo tanto no saben comunicarse con los padres de una manera correcta, puesto que no valoran la consecuencias emocionales que pueden suponer sus palabras. Por ejemplo puedes entrar a la reunión pensando que tu hijo es un poco inquieto pero sales con que el docente te ha dicho que tiene deficit de atención, creándoselas en los padres una preocupación, sin saber si el diagnostico cierto.
Dentro de este tipo de docentes nos encontramos aquellos que se creen experto, llegando a reñir a los padres y quitándoles su autoridad, considerándoles estorbos en su trabajo.
También nos podemos encontrar en este grupo los que ya están cansados de su profesión y hablar con los padres les supone una perdida de tiempo. (Serrano, 2017)
Por lo tanto hay que concienciar tanto a los padres como a los profesores que es vital realizar tutorías para no contradecirse a la hora de educar a los niños y estar complementados.
Para acabar tanto con aquellos padres que no tienen relación con el centro como aquellos docentes que no ven necesaria la relación con los padres y están cansados de su trabajo.
Serrano Rosa. I. (14 de marzo de 2017). La difícil relación entre padres y profesores. El mundo. Recuperado de: https://www.elmundo.es/vida-sana/mente/2017/03/14/58c26a7fca47414e638b45ef.html
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